Gobierno y Política

Reflexiones tras las elecciones gringas

Por: Benjamín Alarcón.

Finalmente, en las elecciones norteamericanas se enfrentaron dos grandes grupos poblacionales, y no solo norteamericanos, globales, porque el mundo entero estuvo atento y asumió posturas. Hay tres aspectos importantes a tener en cuenta respecto a este acontecimiento.

El primero es que este enfrentamiento, que algunos analistas denominan polarización, no se soporta en argumentos racionales, así se esgrimen razones por parte de muchos, sino en sentimientos, particularmente en el miedo; repito, en ambos grupos poblacionales. Los unos temen al desorden, al caos, a lo incierto, a la ruptura de formas, modelos, costumbres, prácticas, maneras de ser y hacer las cosas; para estos el mundo no es perfecto ni está perfectamente organizado, pero como está garantiza tranquilidad, comodidad, y hasta felicidad; por eso hay que volver, rescatar o preservar el statu quo, las cosas como estaban.

Para los otros el mundo está mal, muy mal organizado y peor administrado y se requiere volverlo a sus orígenes; el mundo está mal porque se han permitido actores, hechos, políticas y prácticas nuevos que han roto la tradición, han cambiado la realidad y eso no es permisible; los culpables de esto son los políticos y por eso no pueden seguir gobernando; es necesario que otros, empresarios, predicadores, pastores, asuman las riendas del mundo y expulsen a los nuevos portadores del mal.

El segundo aspecto que este acontecimiento demostró es que efectivamente el mundo de hoy es y está globalizado; nos importa lo que pase en Estados Unidos porque sabemos que nos afecta a nosotros y al mundo entero; Estados Unidos es la primera potencia no porque haya ganado guerras sino por haberlas promovido para su beneficio; la única que enfrentó y afrontó la perdió; en Vietnam; las otras las ha generado y lo único que ha dejado es destrucción y muerte; a Colombia le impuso la guerra contra las drogas para que la enfrentáramos nosotros y no obstante haberla perdido y seguirla perdiendo, presiona al país para seguir en ella y mediante ella someternos e imponernos sus políticas. De ahí que el futuro de esa guerra tras las elecciones en Estados Unidos solo genera en el país la incertidumbre entre lo mismo o algo parecido, pero nada radical o parcialmente distinto.

Y así como nosotros, el mundo entero estuvo y continúa atento a lo que pase, por miedo a que el orden se desordene; y la incertidumbre es mas angustiante que la desesperanza.

El tercer aspecto que estas elecciones sacaron a relucir o dejaron al descubierto, fue la fisonomía de la sociedad norteamericana; una sociedad que creíamos perfecta, compacta, homogénea, casi sin conflictos; pero empezaron a aflorar y a mostrarse y a verse y nos dimos cuenta de que la norteamericana es una sociedad como la nuestra o como la de la mayoría o todas las sociedades del mundo, con conflictos sociales, económicos, políticos, culturales, no resueltos; con actores sociales y políticos muy variados con intereses muy diversos y dispuestos a todo tipo de prácticas para intentar imponerse; eso es y así es esta sociedad que vive en un imperio, y que por vivir en él y bajo su caparazón, ocultaba su esencia y su sustancia, y que hoy todo el mundo está descubriendo.

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