Gobierno y Política

Elecciones en USA: Biden vs.Trump.

Análisis del ex senador, economista y ex rector de la Universidad Nacional Ricardo Mosquera Mesa.

“Jalisco nunca pierde y cuando pierde, arrebata”

Por: Ricardo Mosquera Mesa – Exrector- Profesor Asociado UNAL 

Esta podría ser la circunstancia que expresa mejor el cuadro polarizado, que a un día de las elecciones se vive en los Estados Unidos. Si por encuestas y favoritismos se midiera, no cabe la menor duda que Biden sería el próximo presidente de los Estados Unidos. Para The Economist, una de las publicaciones británicas más serias del mundo, el último análisis prevé en esta elección una probabilidad de 19/20 ganando Biden, según un modelo que viene aplicando desde 1948. Un conjunto de eventos que han afectado la intención de los votantes en las últimas semanas.

Por una parte, el colapso económico, que se desató por la propagación del coronavirus. Era la carta fuerte de Donald Trump de reavivar la economía y generar empleo, cosa absolutamente crítica al día de hoy, no sólo para la economía norteamericana que aún se mantiene en recesión económica, se ha ampliado el desempleo con 30 millones de parados que demandan subsidios. Al tiempo una política sanitaria torpe del mandatario que desafía todos los pronósticos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y sus recomendaciones, la de los propios científicos y médicos: ha abierto la economía y sugerido al inicio en un gesto irresponsable que se trataba de una simple gripa, según la versión de sus médicos apareció contagiado de Covid-19 y en tiempo record lo superó, mostrando que son innecesarias las medidas para prevenir este virus. Hoy Estados Unidos es líder en el mundo con más de diez millones de contagios y con 250 mil muertes, lo que se convierte en una cuenta de cobro del demócrata Biden que le otorga réditos electorales. El hecho de que le importe menos la vida de los norteamericanos y haya abierto la economía lo que beneficia a las grandes multinacionales como Amazon, Google, Apple, y en general a las TICs (Tecnología de la informática y la comunicación) que han incrementado sus fortunas en esta pandemia. Agréguese a loa anterior las protestas a nivel nacional contra el racismo catalizadas por la por la muerte de George Floyd, a las que Trump ha respondido con represión, apagando el fuego con gasolina.  Esto ha hecho que el debate presidencial haya favorecido a los demócratas que añoran las épocas de una transición tranquila en los Estados Unidos con el carácter de una fiesta democrática. 

El presidente de la primera potencia se comporta como un tahúr que al advertir la derrota se anticipa a sugerir un fraude para sembrar la desconfianza entre los electores y quizás tenga en la manga el recurso jurídico para recurrir ante la Corte Suprema en una posible demanda. El reciente nombramiento de la jueza Amy Coney Barett de su partido, le otorga una mayoría holgada. Es previsible que el voto por correo al que le teme, ya se acerca a los 100 millones de sufragantes que, según las encuestas, otorgaría una amplia mayoría a los demócratas que, siguiendo instrucciones del Partido utilizaron este medio, mientras los republicanos lo harían de manera presencial. Cómo estos se contabilizan primero Trump alegaría su triunfo anticipado ignorando el conteo del voto por correo y de estados que han ampliado la jornada electoral lo cual impide proclamar victorias anticipadas.  

Los pronósticos registran mayor participación electoral (superior al 60%) ampliando la diferencia a favor de Biden, ganador de ambos debates, sobre todo el primer debate que fue considerado un desastre, por la carga ofensiva de mentiras y de promesas incumplidas del presidente Trump.

Según analistas la realidad norteamericana ha cambiado por las profundas fisuras que vive la sociedad estadounidense, marcadas por la desigualdad, la xenofobia, particular característica de este gobierno que en sus comienzos se inspiró en el New Deal de Franklin De Roosevelt, la emancipación de la población afroamericana durante la era de la Reconstrucción (1875-1876) Donde las libertades y los derechos estaban garantizados y se respetaba a los que inmigraban en busca de oportunidades.

Pero sabemos perfectamente que esto quedó en el pasado y todo indica que Donald Trump no solamente está violando los principios de ese país que ha generado filtros, pesos y contrapesos que les generaban confianza a los ciudadanos, de impedir el autoritarismo sin importar quien ganara. Hoy los grandes periódicos cómo el Washington Post editorializan señalando una suerte de “filo al abismo” si Donald Trump regresara a la Oficina Oval, no solo por el manejo dado a la pandemia, desconocimiento de la ciencia, subestimar a médicos y personal paramédico, al crítico problema del medio ambiente que subestima y por sobre todo a una comunidad internacional que espera el liderazgo y la cooperación de la primera potencia mundial.

Por el contrario, le quitó los fondos a la OMS y además se ha retirado de los grandes organismos internacionales donde se maneja una cierta gobernanza global, con un nacionalismo equívoco de “primero Estados Unidos”. El sistema electoral anacrónico, abiertamente antidemocrático, impide que quien tenga la mayoría absoluta sea electo presidente pues un puñado de Estados bisagra (Florida, Pensilvania, Carolina del Norte y Arizona) pueden alterar los resultados, así obtengan menos sufragios, como ya sucedió en 2016, cuando Hillary Clinton, ganó por 2.8 millones de votos al republicano Trump, al colocar más delegados al Colegio Electoral.

Esta ocasión, según todos los pronósticos, esos estados bisagra, en el peor de los eventos están repartidos porque ya cada quien de los candidatos tiene sus electores fijos en ciertos Estados, donde garantizan mayoría partidistas. 

En síntesis, el tema electoral, que es uno de los peores del mundo en este momento, también muestra un quiebre. Y obviamente la derrota de Donald Trump sería también la derrota de un modelo que ya hizo crisis, el llamado modelo neoliberal basado en las multinacionales, en las grandes petroleras y compañías que han hecho los grandes negocios en el mundo. Y por supuesto, en muchos casos siguen ganando a costa de la pandemia.  

El torpe manejo de relaciones con la Unión Europea, con Rusia y con la propia China están conformando un bloque que objetivamente han dejado solo al mandatario norteamericano, cerrándoles sus puertas, y ese es el gran peligro que tiene su economía y lo advierten los grandes mercados, el colapso económico que le genera, porque necesita también de los mercados internacionales para posicionar sus productos. 

En este momento, pretextos a nivel nacional no sobran. En el caso colombiano de que un gobierno con un manejo irresponsable de la política exterior ha tomado partido por Trump, puede resultar costoso porque se le ve como esos “mandaderos”, el peón de brega a quien le dan órdenes. Y se nota que el presidente Duque, como la canciller Claudia Blum, no tienen ninguna autonomía para el manejo de la política exterior que la dirige el Partido Centro Democrático, con el liderazgo de Uribe. La relación con Venezuela absolutamente equívoca que solo beneficia los intereses norteamericanos, con millares de migrantes sin control y peor el manejo frente a la comunidad internacional que apoya los Acuerdos de Paz con la guerrilla, rechaza las masacres selectivas a líderes sociales y que entiende las relaciones multilaterales y lo corresponsabilidad de las naciones. Es el caso de la droga que ignora su acción en relación con los grandes mercados de consumo y sólo pide cuentas por las hectáreas cultivadas, sin una política internacional frente a las multinacionales de la droga. 

Una mirada a quienes apoyan al candidato republicano señala una base rural y suburbana blanca y evangélicos que todavía manejan un discurso de la supremacía racista de los blancos. Pero los jóvenes estadounidenses son hoy mucho más favorables a la diversidad, también son más educados. Según una encuesta reciente de Pew Research, los votantes entre 18 y 29 años de edad se dividen en 59% para Joe Biden y 29% para Trump. Entre los votantes con título universitario, Biden obtiene 57%, frente a 37% de Trump y entre votantes con títulos ya de posgrado (maestrías y doctorados), la relación es de 68 a 28 por ciento. La base electoral de Trump se concentra en votantes de más edad, blancos, menos educados, protestantes, muchos de los cuales se mudaron hace décadas a urbanizaciones segregadas y viven como en otro planeta. Son los que defienden la guerra fría con China, la Xenofobia, el racismo anti chino a quienes le vende la idea de la responsabilidad de ese país con el cuento del “Covid chino” 

El cuadro es interesante y complejo como lo señala el nobel Jeffrey D Sachs: “Las semanas venideras serán tiempos peligrosos. Estados Unidos y el mundo no estarán a salvo hasta que Trump se haya ido.” (El Tiempo 1/11/2020)

1 Comment

  • German
    German

    Excelente y visionario comentario del dr.Mosquera.

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